martes, 3 de febrero de 2026

El turno que no tocaba

En el instituto de Nora, los trabajos en grupo solían repartirse siempre igual: unos hablaban, otros decidían y algunos quedaban al margen. En uno de esos grupos estaba Leo, que casi nunca participaba. No porque no supiera, sino porque nadie le daba turno.

Un día, la profesora pidió que cada miembro del grupo expusiera una parte. Cuando llegó el turno de Leo, uno de los compañeros intentó hablar por él.
—Ya lo explico yo, es más rápido.

Nora levantó la mano.
—No le toca —dijo—. Ahora habla Leo.

Hubo un silencio incómodo. Leo dudó, pero empezó. No lo hizo perfecto, pero explicó bien su parte. Al terminar, la profesora asintió.

Más tarde, uno del grupo le dijo a Nora:
—Te has metido donde no te llamaban.

Ella respondió:
—No. Me he metido donde hacía falta.

Nora entendió que la justicia no siempre es cómoda ni popular, pero empieza cuando alguien se atreve a defender lo justo, incluso en las cosas pequeñas.

* * *

La justicia se construye en lo cotidiano: dando voz a quien no la tiene, respetando turnos y defendiendo la dignidad de todos.

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