viernes, 9 de enero de 2026

El cruce

Aarón siempre decía lo mismo cuando algo se complicaba:

—Me da igual.

Lo decía cuando le preguntaban si quería estudiar más para un examen, cuando sus amigos decidían a dónde ir, cuando en casa le pedían opinión. No era que no le importara; era que elegir le daba miedo. Porque decidir significaba equivocarse… y eso dolía.

Una tarde, al volver del instituto, decidió acortar camino por una calle que casi nunca usaba. Al final de la calle encontró algo que no recordaba haber visto antes: un cruce con tres caminos. No había señales, solo un poste de madera con una frase grabada:

“No elegir también es una elección.”

Aarón se quedó quieto. Miró a un lado, miró al otro. El primer camino parecía fácil y ancho. El segundo era estrecho y empinado. El tercero no se veía bien; estaba lleno de curvas.

—Qué tontería —pensó—. Da igual.

Pero no dio igual. No podía quedarse allí para siempre.

Probó el camino fácil. Avanzó rápido, sin esfuerzo. Pero al poco rato se dio cuenta de que estaba dando vueltas en círculo. Volvió al cruce.

Tomó entonces el camino empinado. Le costó. Se cansó. Pensó en rendirse varias veces. Cuando llegó arriba, vio el paisaje… pero estaba solo. No era lo que buscaba.

Regresó una vez más y eligió el tercer camino. No sabía qué encontraría. Avanzó despacio, dudando, pero atento. El camino no era perfecto, pero sentía que cada paso contaba.

De repente, se dio cuenta de que estaba de nuevo en su barrio.

Parpadeó. El cruce ya no estaba.

Aquella noche, mientras hacía los deberes, recordó la frase del poste. Entendió algo importante: en la vida no siempre puedes elegir lo más fácil ni lo más rápido. Pero sí puedes elegir no quedarte parado.

Al día siguiente, levantó la mano en clase. Dijo lo que pensaba. Estudió un poco más. Pidió perdón donde hacía falta. No siempre acertó, pero empezó a decidir.

Y eso cambió todo.

* * *

Las decisiones no garantizan caminos perfectos, pero quedarse sin decidir garantiza no avanzar.



1.- Mensaje central del cuento

El cuento transmite que toda persona está llamada a tomar decisiones, incluso cuando no hacerlo parece más cómodo. La neutralidad aparente (“me da igual”) no es inocente: no decidir también es decidir.

Crecer implica asumir la propia libertad, aceptar el riesgo de equivocarse y comprender que solo quien elige avanza.

El protagonista aprende que:

  • Lo fácil no siempre construye.
  • Lo difícil no siempre es lo correcto.
  • Lo importante es caminar con sentido, aunque haya dudas.


2.- Valores que invita a practicar

1.- Responsabilidad: Asumir que nuestras elecciones tienen consecuencias. No podemos dejar siempre que otros decidan por nosotros.

2.- Libertad personal: La libertad no es “hacer lo que me dé la gana”, sino elegir conscientemente qué camino tomar.

3.- Valentía: Decidir implica riesgo. El cuento valora el coraje de elegir aun con miedo a equivocarse.

4.- Madurez: Pasar del “me da igual” a implicarse en la propia vida es un signo de crecimiento personal.

5.- Perseverancia: El camino con sentido no es perfecto ni inmediato, pero merece la pena mantenerse en él.


3.- Antivalores que invita a combatir

1.- Pasividad: Dejarse llevar, no implicarse, vivir sin tomar postura ante lo que ocurre.

2.- Miedo al error: Parálisis por temor a equivocarse, que impide crecer y aprender.

3.- Conformismo: Elegir solo lo cómodo o lo que hacen los demás, sin reflexionar.

4.- Falta de compromiso: Desentenderse de las decisiones personales, familiares o sociales.


4.- Preguntas para la reflexión personal

    • ¿En qué situaciones suelo decir “me da igual” cuando en realidad debería decidir?
    • ¿Qué decisiones evito por miedo a equivocarme?
    • ¿Qué consecuencias tiene en mi vida no elegir?
    • ¿Recuerdo alguna decisión difícil que, con el tiempo, haya sido buena para mí?
    • ¿Qué camino creo que estoy recorriendo ahora mismo en mi vida?


5.- Preguntas para el debate grupal

    • ¿Crees que hoy es fácil o difícil decidir por uno mismo? ¿Por qué?
    • ¿Qué presiones influyen más en las decisiones de los adolescentes (amigos, redes, familia…)?
    • ¿Es mejor equivocarse o no intentar nada? Argumenta.
    • ¿Qué diferencia hay entre elegir lo fácil y elegir lo correcto?
    • ¿Cómo podemos ayudarnos unos a otros a tomar buenas decisiones?


6.- Síntesis final

Se puede concluir con una frase o breve oración, por ejemplo:

“Ayúdanos a no tener miedo de elegir, a no vivir parados y a caminar con sentido.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario